El pasado 8 de abril, nuestro taller de Bichorrobots volvió a demostrar su capacidad para despertar vocaciones científicas entre los más pequeños. Esta vez, lo hicimos en el Centro Cultural La Fábrica de Mislata, dentro de su programación educativa. Nuestra profesora y coordinadora Carla Guijarro fue la encargada de guiar a un grupo de niños y niñas en una actividad donde ciencia, creatividad y diversión se combinan a la perfección.

¿En qué consiste el taller de Bichorrobots?
Se trata de una propuesta práctica y didáctica en la que cada participante construye su propio robot oscilador con materiales muy sencillos. Utilizando un motor, una pila, alambres y elementos decorativos como ojos móviles o limpiapipas, crean pequeños “bichos” capaces de moverse por sí solos.
Durante el proceso, los participantes —de entre 6 y 10 años— descubren qué es la electricidad, cómo funciona un circuito simple y qué materiales permiten o impiden el paso de la corriente eléctrica. Todo esto lo aprenden de forma totalmente práctica, manipulando ellos mismos los componentes y comprobando los efectos de sus propias conexiones.

Aprender ciencia desde lo cotidiano
Durante el taller, aprovechamos para introducir algunos conceptos clave de forma sencilla y adaptada a su edad. ¿Qué es un robot? Explicamos que un robot es una máquina que puede realizar tareas por sí sola, y lo diferenciamos de un autómata, que imita movimientos repetitivos sin procesar información. A través del montaje de los bichorrobots, los niños conocen los elementos de un circuito eléctrico simple: una fuente de energía (la pila), un conductor (los cables), un componente que realiza una función (el motor) y un interruptor (que pueden simular al conectar o desconectar manualmente).
También descubren la diferencia entre materiales conductores, que permiten que la electricidad fluya (como los cables metálicos), y materiales aislantes, que bloquean ese flujo (como el plástico o la goma). Además, introducimos los conceptos básicos de electricidad, como el movimiento de electrones que produce energía, y qué entendemos por energía: la capacidad de producir un cambio, mover algo o encender un dispositivo. Todo esto, explicado a través de juegos y ejemplos, les ayuda a comprender que la ciencia está muy presente en su día a día.
Una experiencia educativa y emocionante
Más allá de los conceptos científicos, el taller fomenta el pensamiento lógico, la motricidad fina y la creatividad. Los niños disfrutan decorando sus bichorrobots, haciéndolos únicos, mientras se familiarizan con el mundo de la tecnología de forma cercana y amena. Uno de los momentos favoritos siempre es cuando los robots empiezan a vibrar y recorrer la mesa por sí solos, provocando risas y asombro.
Una actividad ideal para centros y entidades educativas
El éxito del taller en Mislata, tanto por la implicación de los participantes como por la acogida del Centro Cultural, demuestra que se trata de una actividad ideal para incluir en programaciones culturales, jornadas educativas o semanas de la ciencia. Desde Escuela de Ciencia, adaptamos el formato y el nivel a cada grupo, manteniendo siempre el enfoque lúdico y educativo.

Agradecemos al Ayuntamiento de Mislata y al equipo del centro su confianza en nosotros, y esperamos seguir llevando nuestros talleres a muchos más lugares donde la curiosidad y las ganas de aprender estén tan vivas como en esta jornada.
Si quieres comprobar cómo fue el taller, te dejamos este fantástico vídeo de MislataTV:
📌https://youtu.be/WMgOcO59KD4?si=sX69hz0AKvdpl0BW



